Una aplicación puede funcionar perfectamente en un móvil y comportarse de forma distinta en otro. Android cambia la gestión de permisos, notificaciones y tareas en segundo plano según la versión y el fabricante. En ordenadores también influyen la suspensión, las actualizaciones y la red.

Ampliamos las pruebas para comprobar el regreso desde segundo plano, la reconexión y los permisos rechazados. Muchas de las mejoras no son funciones llamativas, pero evitan estados incorrectos o confusos.

El uso real complementa al desarrollo. No basta con saber que una función funcionó una vez: debe hacerlo de manera previsible en distintas condiciones.